Preguntas frecuentes
Lo que las familias siempre preguntan
¿A partir de qué edad trabajáis con niños?
Atendemos a niños a partir de los 3 años. Para niños más pequeños, el trabajo se centra principalmente en orientación y formación a padres, que es donde mayor impacto terapéutico se consigue en esas edades.
¿Tengo que venir yo también a las sesiones?
Sí, y es fundamental. El trabajo con los padres no es opcional: es una parte central del proceso. Las sesiones de orientación a familias son donde se producen los cambios más profundos y sostenibles en la dinámica del hogar.
¿Cuánto duran normalmente los procesos terapéuticos?
Depende mucho de la problemática, la edad del niño y la implicación familiar. Algunos casos se resuelven en 8–12 sesiones. Otros, especialmente cuando hay diagnósticos como TDAH, TEA o trastornos del estado de ánimo, requieren acompañamiento más prolongado. Siempre te daremos una estimación honesta tras la evaluación inicial.
¿Qué pasa si mi hijo no quiere venir?
Es una preocupación muy habitual. En la mayoría de los casos, cuando el espacio terapéutico está bien construido y es adecuado para la edad, los niños acaban adaptándose —e incluso disfrutando— de las sesiones. Si hay una resistencia inicial, trabajamos con ella desde el principio como parte del proceso.
¿Hacéis también valoraciones de TDAH o dificultades de aprendizaje?
Sí. Realizamos evaluaciones psicopedagógicas para detectar TDAH, dislexia, altas capacidades y otras dificultades que pueden estar en la base de los problemas conductuales y emocionales que observáis en casa o en el colegio.
¿Podéis coordinaos con el colegio de mi hijo?
Cuando es necesario y la familia lo autoriza expresamente, sí. La coordinación con el equipo de orientación escolar o los tutores puede ser muy valiosa para asegurar que el trabajo terapéutico tenga continuidad en el entorno educativo.